Las tardes que serán
y las que han sido
Son una sola, inconcebiblemente.
Son un claro
cristal, solo y doliente,
Inaccesible al tiempo
y a su olvido.
Son los espejos de
esa tarde eterna
Que en un cielo
secreto se atesora.
En aquel cielo están
el pez, la aurora,
La balanza, la
espada y la cisterna.
Uno y cada
arquetipo. Así Plotino
Nos enseña en sus
libros, que son nueve;
Bien puede ser que
nuestra vida breve
Sea un reflejo fugaz
de lo divino.
La tarde elemental
ronda la casa.
La tarde de ayer, la
de hoy, la que no pasa.
Los
conjurados - Jorge Luis Borges
Mira la versión en portugués en el sitio: http://asdesventurasdegranger.blogspot.com.br/2014/07/a-tarde.html

Nenhum comentário:
Postar um comentário