quinta-feira, 17 de abril de 2014

Muerte de Gabriel García Marquez

"La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla"

Los grandes saben cuándo morirse para fastidiar a todo el mundo. Chávela Vargas dijo que lo haría en domingo para molestar y así fue. García Márquez se río de las beatas costumbres con las que creció en Colombia y hasta los pasos más recogidos de Jueves Santo se detuvieron durante un minuto para llorar la muerte del biógrafo de Latinoamérica, el hijo del telegrafista que dio forma de libro al sentir de un continente. Porqué las lágrimas llegaban desde la Patagonia hasta Tijuana y desde San Ángel a Aracataca.
El presidente Colombiano, Juan Manuel Santos aseguró que había muerto el Colombiano más importante de todos los tiempos.
Apenas hace 8 días Gabo había dejado el hospital donde estuvo ingresado durante una semana por una infección pulmonar. Poco después se supo que, en realidad, no era un problema pulmonar sino un agravamiento del cáncer que lo aquejaba y que se había extendido por pulmón, ganglios e hígado y que estaba recibiendo cuidados paliativos en su casa. Tras la última recaída su familia decidió no castigarlo más con agresivos tratamientos y darle sólo cuidados que le aliviaran los dolores.
"Yo vivo sólo para que me quieran más mis amigos" solía decir y estos ahora se multiplican. Una de sus mejores amigas, el premio Cervantes Elena Poniatowska, recordó en El Mundo al Gabo dicharachero y bueno con quien compartió muchas horas de charlas y risas. "Nos queremos mucho desde antes de que le dieran el Nobel, porque es una persona muy tierna y sencilla, y cuando nos vemos siempre me pregunta cosas como si debo comprarme otro pantalón, si esta americana combina con esta camisa..." recuerda horas antes de conocerse la noticia.

Aquí en la Ciudad de México, García Márquez llegó huyendo del dictador colombiano Laureano Gómez y su sucesor, el general Gustavo Rojas Pinilla. Durante su exilio en la Ciudad de México empezó a escribir 'Cien Años de Soledad', en un estilo que demuestra la influencia del famoso escritor estadounidense William Faulkner. El escritor colombiano llevó a su esposa a vivir con su familia y en el D.F permaneció 18 meses casi sin salir de la habitación de su apartamento a la que llamaba "la Cueva de la Mafia". Allí permaneció consumiendo seis paquetes diarios de cigarrillos. Las deudas se acumulaban y para resistir económicamente este largo período vendió su automóvil y casi todas sus pertenencias, incluyendo los electrodomésticos y enseres de la casa. Por esta obra percibió un anticipo de apenas 500 dólares y la tirada inicial fue de 8.000 ejemplares.
Para la tumba García Márquez se lleva el misterio sobre la famosa novela inacabada de Gabo, una obra que se debía llamarse "En agosto nos vemos". "Se trata de un libro que escribió hace algunos años, poco después de 'Memorias de mis putas tristes', pero que ha corregido casi de forma obsesiva", dijo su editor Cristóbal Pera a El Mundo el año pasado. La leyenda cuenta que Gabo había escrito hasta seis finales y que, una vez terminada, la guardó en un cajón para que fuera publicada una vez fallecido. Para su editor, que ha leído varios capítulos, se trata de una "obra maestra" pero la fecha de su publicación "es una decisión personal de Gabo" aclararía entonces.
"La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla" dijo en una de sus últimas entrevistas.


Fuente:http://www.elmundo.es/cultura/2014/04/17/53503235e2704e2e468b457e.html


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